Mercurio

miércoles, 15 de marzo de 2017





Marea negra que se balancea como un péndulo entre los dedos. Muerte, podredumbre, inanición del espíritu que una vez te besó en nombre de todos los que no te quisieron. ¿Acaso has soñado conmigo esta noche, o alguna de las anteriores?

Dime por qué el sol se invierte al ponerse, dime por qué la luna ya no sale cuando está llena. Dime por qué los sauces ya no se mueven si no es con tu voz. Con tu preciso timbre, con tan exactas palabras de lágrima, de soledad. ¿Acaso has hablado en mi nombre y los pájaros han huido de sus nidos?

La luz me hiela, el fuego ya no quema, y has convertido la vida -tan maldita, tan pálida, tan cansada- en castillo de arena, en montículos que desaparecerán cuando cierre los ojos. Cuando Caronte me sople en la nuca y proclame el alzamiento del terror cruel de nuestro imperio, en ruinas desde que lo levantamos. Con las manos cansadas, los sueños rotos y la boca remendada.

¿Acaso sigues teniendo esquirlas en el corazón, o me llevas todavía tan dentro que tienen mi nombre?

2 comentarios:

  1. Hay que leerte despacito, como se leen las palabras que transmiten muchísimo más que un significado recogido por la RAE.

    Eres maravillosa.

    Un abrazo lleno de primavera,
    S.

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  2. Me ha calado muy hondo tu texto, sobre todo la última frase. Escribes bonito. ¿Qué hacía yo sin tenerte en mi feed? Ahora ya te tengo, ya te sigo y aquí me tendrás.

    N.

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